
Febrero suele ser un mes complicado en lo que a salud infantil se refiere. Gripe, bronquiolitis y otras infecciones respiratorias se convierten en protagonistas, especialmente entre los más pequeños. Desde FamilyCare, queremos ayudaros a cuidar en casa a vuestros hijos cuando se enfrentan a estas enfermedades, y sobre todo, a saber qué hacer… y qué no.
Lo primero es recordar que la fiebre no siempre es mala. Es una respuesta del cuerpo para defenderse del virus. Podemos controlar el malestar con antipiréticos como el paracetamol o el ibuprofeno (siempre según la edad y el peso. Si tienes dudas, mejor contáctanos), pero no debemos obsesionarnos con eliminar completamente la fiebre si el niño está activo y se encuentra bien.
En caso de bronquiolitis, que afecta principalmente a bebés menores de 2 años, la clave es mantener una buena hidratación y aspirar suavemente la mucosidad si hay mucha congestión nasal. No debemos usar mucolíticos ni jarabes sin indicación médica. La humidificación del ambiente puede ayudar, pero siempre con sentido común: sin exceso de humedad.
No obstante, esto puede ocultar o confundirse con otras patologías como el asma, que contrariamente a lo que se suele pensar, se agravan con el incremento de la humedad en el ambiente.
El descanso es fundamental. Evitemos llevarlos a la escuela infantil o al cole mientras estén con síntomas importantes. Además de facilitar la recuperación, evitamos contagiar a otros niños. En casa, ofreced líquidos con frecuencia, comidas ligeras y mucho mimo.
Hay señales que no debemos pasar por alto: respiración agitada, dificultad para alimentarse o beber, fiebre muy alta que no cede o decaimiento importante. En estos casos, contactad con vuestro pediatra.
En FamilyCare podemos valorarles a domicilio o por videollamada, según la situación.
Acompañar la enfermedad con calma, cariño y buena información es la mejor medicina.

