Golpes de calor y deshidratación en niños: prevención y actuación rápida

El verano trae consigo días más largos, juegos al aire libre y muchas oportunidades para disfrutar en familia, pero también implica riesgos que no debemos pasar por alto, especialmente en los más pequeños. Entre los más comunes están los golpes de calor y la deshidratación, situaciones que pueden ser graves si no se identifican y tratan a tiempo.

Desde FamilyCare queremos ofreceros algunas claves para prevenir estos problemas y saber cómo actuar si ocurren.

El golpe de calor se produce cuando el cuerpo no puede regular su temperatura, y esta se eleva rápidamente. En los niños, este mecanismo es menos eficiente que en los adultos, lo que los hace más vulnerables. Los síntomas más frecuentes incluyen fiebre alta sin causa aparente, piel caliente y seca, somnolencia, confusión, náuseas e incluso pérdida de conciencia.

Por su parte, la deshidratación puede aparecer como consecuencia del calor, del ejercicio físico, de enfermedades con fiebre o vómitos, o simplemente por no beber suficiente agua. Los signos de alerta en los niños son labios secos, llanto sin lágrimas, orina escasa o muy oscura, cansancio o irritabilidad. En bebés, también puede notarse la fontanela (mollera) hundida.

Para prevenir estos riesgos, es fundamental ofrecer agua frecuentemente, incluso si el niño no la pide. Evitad las bebidas azucaradas o muy frías y apostad por el agua o soluciones de rehidratación oral en caso de esfuerzo físico o temperaturas extremas. Vestirlos con ropa ligera y de colores claros, limitar la exposición al sol en las horas centrales del día y buscar siempre la sombra son otras medidas eficaces.

En caso de golpe de calor, lo más importante es actuar con rapidez: llevar al niño a un lugar fresco, quitarle la ropa sobrante, aplicarle paños húmedos en el cuerpo, abanicarlo suavemente y ofrecerle líquidos si está consciente. Si presenta somnolencia excesiva, vómitos o no responde, debéis contactar con asistencia médica de inmediato.

En FamilyCare sabemos que muchas familias se sienten inseguras ante estas situaciones. Por eso, además de ofrecer atención médica a domicilio, estamos disponibles para asesoraros ante cualquier duda o urgencia. Nuestros profesionales pueden acudir a vuestro hogar para valorar al niño en un entorno tranquilo y seguro.

Si tenéis previsto pasar mucho tiempo al aire libre este verano o vuestros hijos practican deporte, os animamos a que reviséis estas pautas y preparéis una pequeña guía familiar de prevención. Y recordad: ante cualquier síntoma sospechoso, mejor consultar cuanto antes.

Porque disfrutar del verano también significa cuidar la salud,

El equipo de FamilyCare

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